El cine de terror mexicano está viviendo una transformación profunda. Con El ritual del nahual, Alejandra Herrera no solo protagoniza una de las apuestas más audaces del folk horror nacional, sino que también se convierte en pionera al establecer, en sus propias palabras, “las convenciones audiovisuales” de una criatura mítica: el nahual.
La actriz nos habla de su conexión con la cosmovisión Tének, el silencio del bosque como directora de escena, y por qué México necesita volver a creer en los suyos.
¡Alejandra, enhorabuena por “El ritual del nahual”! ¿Qué fue lo que más te atrajo de este proyecto y qué retos tuvo para ti dar vida a un personaje tan arraigado a la cosmovisión Tének?
Muchas gracias. Me sentí atraída al ver la similitud con los cuentos que me contaba mi abuelita. Poder materializarlos y llevarlos a la pantalla grande es un privilegio y un honor. También me encantó la idea de poder ser de las pioneras en establecer convenciones sobre estas criaturas llevadas a la pantalla grande: el tempo, las formas, la manera de comportarse y, sobre todo, darles una identidad audiovisual.
Hablando de la ambientación, la historia se sitúa en una comunidad indígena de San Luis Potosí. ¿Cómo fue el proceso de conectar con una época y una cultura que quizá no era la tuya? ¿Qué tipo de investigación o preparación especial realizaste para que tu personaje, Isabel, se sintiera auténtico y respetuoso con la historia que se estaba contando?
Las historias que vemos en el cine conmueven y gustan porque son universales y atemporales. En el caso de Isabel, nos encontramos con una chica que pasa el tiempo en la naturaleza y se funde en ella. Sabemos que la esencia del “ser natural” es la atemporalidad y la humanidad en su estado primigenio; esto está más allá de cualquier época. Así mismo, tuvimos un primer encuentro con el idioma Tének. Teníamos un asesor que muy pacientemente nos ayudó. Pienso que es de suma importancia recordar y honrar nuestros 68 idiomas originarios.
En cuanto a la preparación corporal, he entrenado danza tradicional coreana, teatro Noh y butoh, lo cual fue de gran ayuda. Carlos me dio libertad total para improvisar y presentar mi propuesta, la cual fue aceptada.
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En una entrevista reciente mencionaste una frase muy poderosa sobre el cine de terror: “Caminamos con miedo de llegar a casa y a veces es un miedo con el que vivimos”. ¿Cómo trasladas esa reflexión tan personal y contemporánea a una historia de terror que incluye lo sobrenatural, como lo es la figura del nahual?
Desafortunadamente, como mexicanos, convivimos día a día con el horror. Basta con ver una portada de periódico, escuchar a las personas en el metro o ver las noticias; todo parece salido de un filme de horror. En El ritual del nahual, podemos observar una de tantas posibilidades como respuesta ante esta situación: la comunidad como una real “común-unidad” y la organización al momento de enmendar algunas grietas ante un Estado que no ha respondido como debería.
El director, Carlos Matienzo, ha comentado que filmar en San Luis Potosí fue todo un reto por la falta de infraestructura; pero que esa misma dificultad les dio a la película una “identidad” muy fuerte. ¿Cómo influyó ese entorno natural en tu actuación? ¿Hubo alguna anécdota que recuerdes con especial cariño de esas grabaciones en el bosque o en la comunidad?
En esta película, así como en Un cuento de pescadores de Edgar Nito, la naturaleza es la protagonista y, como actriz, puedo asegurar que ella daba el camino y era la guía. Escuchar al silencio es lo que me ha enseñado mi participación en estos filmes.
A lo largo de tu carrera has trabajado con una impresionante variedad de directores, desde Alfonso Cuarón en Roma, hasta Gerardo Naranjo en Kokoloko. ¿Cómo describirías el estilo de dirección de Carlos Matienzo? ¿Te dio ese espacio para que saliera tu propia creatividad en la construcción de Isabel?
He comprobado que los grandes directores depositan la confianza en sus actores y dan rienda suelta para explorar y estallar la creatividad en el set. Así sucedió con Cuarón, Naranjo, Nito, Horacio Alcalá y ahora Carlos Matienzo. Él proponía maneras de resolver y presentar las escenas y, en ocasiones, luego de pequeños ajustes, eran aceptadas.
¿Sientes que hay una diferencia en cómo te preparas o en cómo conectas con un personaje para la televisión en comparación con un personaje de cine?
Totalmente. Los lenguajes son muy distintos. La televisión expone, el cine muestra: el espectador se transforma en espía, confidente y, en ocasiones, verdugo.
Formaste parte fundamental del reparto de Un cuento de pescadores. ¿Qué crees que está pasando en el cine mexicano para que el folk horror esté teniendo un auge tan interesante? ¿Es una forma de reconectar con nuestras raíces o de procesar miedos sociales muy actuales?
Claro. Estamos siendo conscientes de la gran riqueza cultural y narrativa de la que somos dueños y que ha acaparado la atención del mundo entero. Pienso que desde que Disney puso sus ojos en nuestras tradiciones con la película Coco, hemos vuelto los ojos hacia nosotros mismos, encontrando una mirada placentera y reconfortante que nos hace ahora mirarnos a nosotros mismos, nuestras historias, nuestros rostros y nuestras lenguas e idiomas.
Regresando un poco al pasado, tuviste una participación en Roma de Alfonso Cuarón que fue muy icónica. Para muchos actores, tener una escena tan poderosa bajo la dirección de un cineasta de ese calibre podría ser abrumador. ¿Cómo fue tu experiencia en ese rodaje? ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste observando el trabajo de Cuarón en el set?
Fue increíble poder co-crear ese momento tan poderoso. Para mí, como mujer, como mexicana y como egresada de la UNAM, me llenó de orgullo y felicidad poder ser portavoz de momentos que han dejado cicatriz en la historia de nuestro país.
Tuve varios callbacks para esta participación. Al llegar al set, yo no sabía qué iba a hacer ni quién dirigía. Alfonso Cuarón se presentó, presentó la escena y me dio libertad total de improvisación. Su única acotación fue técnica: no ponerme de pie. Era una enorme cantidad de gente y de acciones dentro de esa escena. Para mí fue una especie de graduación.
Eres Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. ¿Cómo ha influido esa formación en tu manera de abordar los personajes, de entender las historias o incluso de relacionarte con el medio artístico y periodístico que te rodea? ¿Sientes que te ha dado una perspectiva que quizás otros actores no tienen?
Exactamente. Me siento muy agradecida de haber concluido mis estudios en esta licenciatura. Pienso que la perspectiva que aporta la carrera es 360°, ser capaz de ver un producto audiovisual desde todos sus ángulos y también entenderlo dentro de la industria o al margen de ella, es una preparación completa, con un pensamiento crítico heredado de nuestra Máxima Casa de Estudios.
A la vez, estudié con grandes maestros de teatro en México, así como con compañías internacionales, y tuve la enorme oportunidad de aprender de primera mano del Gran Maestro Yoshi Oida. Todo esto suma para abordar la escena y participar en este gran cambio de paradigma en nuestro cine nacional.
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El ritual del nahual tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, donde el público extranjero quedó fascinado por la idea del nahual. ¿Cómo fue esa experiencia de presentar una historia tan mexicana y arraigada a una audiencia global? ¿Qué tipo de reacciones te llamaron más la atención o te dejaron alguna enseñanza?
Pienso que películas como El ritual del nahual, representándonos internacionalmente, dejan mucha curiosidad y demuestran que México es mucho más que su gastronomía y narcocultura. Hubo reacciones del público donde agradecían que mostráramos esta faceta de nuestro país, hasta entonces desconocida para ellos.
Para conocer más a fondo a Alejandra
Sabemos que eres toda una “embajadora del hallyu” y que tu personaje en La Lotería del Crimen ama el K-pop. Cuéntame, ¿tienes un grupo de K-pop favorito en la vida real? ¿Cuál es la canción que nunca puede faltar en tu playlist para entrar en calor antes de una grabación, del género que sea?
Me gusta Hwasa porque ha roto con estereotipos y con el “cómo debe lucir” o “ser” un artista. De igual manera, Jessi se muestra como una mujer independiente y fuerte.
Ahora mismo mi canción es Golden de K-pop Demon Hunters. Pienso que las mujeres mexicanas venimos de una cultura altamente machista y es vital dar cuenta de que somos la generación que rompe con eso.
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Eres una actriz de preparación muy física, desde entrenar en la Universidad de la Policía hasta practicar kung-fu. Si no te hubieras dedicado a la actuación, ¿cuál crees que habría sido otra carrera o profesión que te hubiera apasionado tanto como esta?
Psicóloga o detective. Me gusta investigar e indagar en la psique humana.
Alejandra, tenemos el dato de que acabas de mudarte a China para iniciar una nueva etapa de tu vida. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la cultura o el día a día en Chengdu? Y, siguiendo con el tema culinario, ¿hay algún platillo mexicano que ya estés extrañando especialmente?
Oh, no, yo estoy en México. Recién estuve en Polonia, en el Festiwal Polskich Filmów Fabularnych w Gdyni, el festival de cine polaco más importante, donde fui nominada a Mejor Actriz de Reparto por CAPO, una película polaca dirigida por Robert Kwilman.
Estuve varios meses en Corea aprendiendo coreano y danza tradicional coreana. Ahí hice algunas cosas, pero solamente estuve por un tiempo. Incluso incursioné como “Featured International Extra” en un K-drama de Netflix.
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Es inevitable preguntarte, después de protagonizar películas de terror como El ritual del nahual, ¿tú eres de las que les gusta ver películas de miedo o las evitas? Y si las ves, ¿cuál es esa película de terror que nunca se te olvida porque fue la que más miedo te dio en la vida?
Cuando era niña me encantaba ver películas de terror, pero fui creciendo y me di cuenta de que aquellas escenas tan espeluznantes realmente suceden. Hubo un tiempo en el que incluso dejé de ver noticias.
Para terminar, cuéntanos un sueño o un proyecto soñado. ¿Hay algún director o directora, ya sea mexicana o internacional, con el que te encantaría colaborar en un futuro? ¿Hay algún género en el que aún no te hayas estrenado y te provoque curiosidad?
Me gustaría seguir explorando el folk horror totalmente mexicano. También me encantaría que se iniciara un género de superhéroes mexas. México necesita volver a creer en su propia gente. Nosotros somos la respuesta. En la pandemia fuimos testigos: los doctores, enfermeras y ciudadanos aportaban como podían.
Igualmente, en los terremotos, esta faceta solidaria, organizada y cooperativa de “común-unidad” de la sociedad mexicana ha salido a relucir. Ya empezamos a hablar positivamente de nuestras fuerzas armadas; por ejemplo, en Contraataque de Chava Cartas, donde también tuve la oportunidad de participar, los soldados reales hablaron del impacto positivo que este filme ha tenido y que han comprobado en el acercamiento con los civiles. Así mismo, la gente comentaba que ya era hora de que los “buenos” ganaran. Me gustaría seguir abordando este tema, ya sea en el realismo o en la fantasía.
Sigue a Alejandra en Instagram: alejandraherr3ra
Créditos
Fotografía: Georgie Uris
PR: Yconik @yconik | Arturo Calleja @artur_calleja
Entrevista: David Patiño Torres @bavidbavid